22 marzo 2016

Con respecto a la polémica generada por la espicha de Industriales

Tras todo el lío de mierda (pun intended) que se ha formado por la limpieza de la espicha, escribo esto para contaros lo que pienso. Si alguien cree que quiero basura en el campus, o que mis desechos estaban entre los que ahora se recogen, puede cerrar esto.
fuente: ileon.com
Se ha dicho y sugerido (he leído que "fue promovida por personas con intereses económicos al respecto") que lo organizaba la comisión de industriales. La propia comisión ha dicho que, los días que tuvieron permiso para poner la barra, limpiaron. El jueves no tenían permiso, no hubo barra, y no limpiaron. Por otra parte, poco publicitaron la espicha en su cartel, tanto interés no tendrán. Al fin y al cabo, un resacoso no va a la barra el viernes.
Sorpresa: la fiesta oficial es en el Húmedo
Se ha dicho de los estudiantes de todo. Desde que somos unos cerdos que "cagamos por el pasillo de nuestra casa" hasta que habría que aplicarnos la ley de vagos y maleantes. Cierto periódico provincial ha publicado una columna en la que se nos pinta incluso de violadores en potencia. Ha sido perpetrada por un mamón corneado, con una prosa más enrevesada que la poesía de Góngora. Quien la haya leído, ya sabe de quién hablo. Deben de ser todos santos, que no han roto un plato nunca.
En el Diario de León. El responsable, con nombre y apellidos, es Pedro Trapiello.
En esa fiesta había todo tipo de gente: universitarios de la ULe, sí, pero también gente de otras universidades, de institutos (qué pintan en un botellón es otro tema, que no trataré ahora), personas con carrera o sin ella que estudian, trabajan, ambas, o ninguna. El marrón, eso sí, nos lo hemos comido los de siempre: los que nos pasamos la semana estudiando y haciendo prácticas, y que para un rato de descanso que nos concedemos, nos crucifican. Esta claro que los universitarios somos todos como Satán, pero malos.

He leído también opiniones como “estos son la generación más preparada", "los que nos tienen que pagar las pensiones”. Pues oye, si le molesta a quien la profirió, hay una sencilla solución: los planes de pensiones privados, y que renuncie a la que nosotros pagaremos. Si podemos trabajar aquí, que es otro asunto a tratar.
Para muestra, una publicación
Los medios provinciales, según su posición, han variado hasta las cifras: en unos dicen que nuestra universidad pagará 4.000 euros por la limpieza de los restos. Otros dicen que serán más de 6.000, pero cifras exactas no publican. Tal vez otra cantidad no, pero 2.000 euros de diferencia me llaman la atención.

Ayer, vía Twitter, la Delegación de alumnos de nuestra Escuela pedía voluntarios para recoger los restos. Por motivos personales, no pude ir a ayudar. Entre ese grupo de voluntarios, se encontraba un hombre adulto. Se le tomó una foto y, dando todo por hecho, se publicó que la empresa contratada había comenzado a trabajar. Veinticuatro horas después, llegó la rectificación. Para muchos puede ser un asunto menor, pero me parece deplorable haber ocultado así la labor voluntaria de mis compañeros, dando pie a aún más críticas en este tiempo.

Mucho se ha hablado de que la culpa es nuestra, que no tiramos la basura al contenedor. Evidentemente, hacen falta dos cosas para poder tirarla: basura y contenedores. La primera, sobra. La segunda... ya tal. Cuatro días después de la fiesta, con bombo y platillo, el ayuntamiento los ha puesto para la empresa privada que saca brillo al campus. Como si nadie supiera lo que pasaría, un año más, en el parking de la Escuela. Pero eh, que ellos no tienen la culpa de que no nos guste pasear media ciudad cargados de mierda.

En una nota de prensa de la Universidad, el vice.campus dice que la culpa no es sólo nuestra, que los de la ULe somos minoría. Por fin alguien lo ha comprendido: nadie convoca la espicha, simplemente se celebra.

De todo este asunto, extraigo unas cuantas conclusiones: los jóvenes somos lo peor, porque nos divertimos, y eso es algo que no se tolera. Cuando hacemos algo bueno, se silencia, y cuando no se está de acuerdo, se nos lincha. El ayuntamiento es como la gata Flora: ni pone contenedores, ni limpia. Y la Universidad acaba tomando medidas porque han de mantener una buena imagen, tanto con su marca como a la vista.

 Y CINCO DÍAS DESPUÉS, NADIE HA PROPUESTO SOLUCIONES DURADERAS. Pero, al menos, me he quedado a gusto.

Publicado originalmente en mi Facebook

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